En la película El Abogado del Diablo, vemos una representación de la ambición de las personas, en este caso, enfocada en la profesión de abogado, aunque no exclusiva de esta. La ambición y el deseo de ganar a toda costa se presenta en muchos ámbitos y esferas, sin embargo, es claro que en la abogacía pueden constatarse casos de este tipo. No es un secreto entender que muchos abogados en ocasiones traicionan sus convicciones o bien atentan contra la justicia, en pro de ganar un caso determinado, o bien reconocimiento o dinero. La película me parece un ejemplo de que en algunas ocasiones, se pierde la perspectiva de la profesión y se terminan traicionando las propias creencias, para buscar obtener un fin que no necesariamente es el más importante. Esto puede terminar en un conflicto familiar o personal (moral) o de alguna otra índole (incluso legal). Por ende, a modo de conclusión personal, puedo decir que en el mundo jurídico debemos de trabajar con ética profesional y fieles a nuestros principios, sin perjuicio de buscar la excelencia en el ámbito profesional.
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